Una carta que nunca le voy a enviar
Antes que termine el año quiero hacerte una última carta. Tal vez tú no lo sabes, pero te he escrito más de lo que me gustaría admitir. Quiero decirte que todavía recuerdo la primera vez que salimos, cuando te pusiste borracho y me confesaste tu amor; también recuerdo tu sonrisa después de haberte inflado los cachetes con un beso, como en tu boca se formaba una enorme sonrisa y tenías los labios manchados con mi labial, en ese momento jamás me hubiera imaginado que un año después tú me romperías mi corazón, jugaste con él y me manipulaste de una manera que me destrozó.
Siempre te subestimé, pensaba que eras un chico con un corazón de pollo, que nunca que me harías daño y me tratarías bien, pero bastó unos meses para ver tus verdades. Me mandabas señales confusas, en momentos sentía que te gustaba muchísimo y te morías por mi, pero luego me demostrabas que eras súper grosero y te valía verga.
Ahora veo los mensajes que nos mandábamos y me duele lo mucho que me hacías daño cada vez que mencionabas a tú “ex amada”, me decías que la extrañabas y que hasta habías comenzado a ir al psicólogo por ella. Yo lo había visto de una manera muy positiva tu ida al psicólogo, pensé que podría ser una oportunidad para que crecieras y maduraras, para que vieras las cosas de manera distinta y sanaras tu corazón, pero al parecer fue lo contrario. Comenzabas a ser aún más grosero y distante conmigo, porque no me buscabas para salir y cuando yo mencionaba algo sobre ir algún lugar me mandabas a la verga o hasta me dejabas plantada.
Cuando la mencionabas a ella o a otras chicas no podía evitar compararme con ellas y me ponía a llorar cuando veía que yo era completamente diferente a ellas, se me bajaba el autoestima, me odiaba por no ser tan bonita, delgada, carismática, etc. Y durante todos los meses que estuvimos hablando/saliendo, mi odio hacia mi iba aumentando.
Tal vez tu perspectiva de lo que pasó es diferente a la mía, porque después de que hablamos seriamente sobre “lo nuestro” dejaste de hablarme y ahora tú eres el indignado. Me gustaría pensar que también te dolió nuestra “ruptura” y lo pongo entre comillas porque en realidad nunca se concretó lo que teníamos. Perso si, la parte de mi que aún te tiene coraje quiere pensar que lloraste, que sufriste y que te arrepentiste, porque yo también lloré y sufrí por ti.
Lástima que nunca podrías leer todas las cartas y poemas que te hice desde que comenzamos a hablar y todo parecía color rosa, te escribía diciéndote lo mucho que me gustaba estar contigo, también te escribí una carta la primera vez que nos besamos, la primera vez que me enojé contigo y desde ahí son puras cartas reclamándote muchísimas cosas y acciones. Por último, espero que nunca vayas a Guanajuato, porque te quemé con toda mi familia y te odian, al igual que muchas de mis amigas que quieren golpearte, obviamente nunca lo harán, pero te tienen muchísimo coraje por todo lo que me hiciste llorar y las inseguridades que se crearon después de “nuestra relación”.
Por favor entiende el daño que haces, ahora que tienes a otra chica a tu lado te pido que la trates bien. Obvio me da mucho coraje que no pasó ni un mes que nos dejamos cuando ya habías comenzado algo con otra chica, y si te soy sincera, ella siempre me cayó muy mal. Pero bueno, ahora si te digo adiós, espero que te acuerdes de mi cada que veas algo de Bluey, cada que escuches a Junior H, cada que pases enfrente de mi casa, que sé que pasas todos los días por aquí porque espero parte de tú camino para ir a la escuela. Y bueno, adiós.
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