¿Quién soy?

Ni yo sé la respuesta exacta para esa pregunta, podría estar toda la tarde, semanas o meses pensando en una posible respuesta, pero en este momento no sé exactamente quien soy. 

Supongo que en parte es porque tengo 19 años y sigo en un proceso para averiguar quien soy y que quiero hacer con mi vida. En este punto de mi existencia no estoy estudiando, ni trabajando (aunque debería estar haciendo alguna de esas dos opciones). Si soy completamente honesta, no tengo ni la mas minima idea de que estoy haciendo con mi vida o que será de ella, y también, siendo completamente honesta, otra vez, no me preocupa mucho.

¿Debería preocuparme?

Cada que hablo con familiares, cuando intento hacer nuevos amigos o simplemente cuando hablo con mi papá, surge esta pregunta. Y es un increíble dolor de cabeza junto con incomodidad para responder, tal vez porque en el fondo me da pena que no estoy haciendo nada productivo por mi vida. He tenido ansiedad desde que iba cómo en cuarto de primaria, recuerdo que comencé a manifestarlo mordiéndome las uñas, llegando a un punto donde era increíblemente asqueroso ver mis manos. Y es muy raro pensar que mi ansiedad comenzó en la primaria, porque para muchos la primaria y secundaria son los momentos más tranquilos y menos tensos de sus vidas. Pero no fue mi caso, recuerdo haber tenido una tarea para entregarla el día siguiente, cuando llegue a casa comí, descansé un rato y cuando llegó el momento de hacer la tarea sentí una gran presión en mi pecho cuando me di cuenta que no tenía el libro que necesitaba tener para realizar la tarea esa, comencé a sacar absolutamente todo lo que había en mi mochila, con la esperanza de encontrar ese libro, pero no fue el caso. Recuerdo entrar en pánico porque yo era una alumna que siempre cumplía con sus deberes, por lo que un rayo de luz me iluminó por un momento y comencé a buscar en internet la existencia de aquel libro para ver si podia realizar la tarea, pero después de estar lo que me pareció en su momento una eternidad buscando aquel libro, no tuve suerte. Le llamé a mi mamá  comentándole mi crisis y recuerdo que me regañó. Ahora me da un poco de risa pensar lo paniqueada que estaba por no poder hacer una simple tarea, pero para la Regina de primaria era cómo una pena de muerte no entregar la tarea, aunque ahora que lo pienso no es cómo que había una gran consecuencia en la escuela por no entregar la tarea, pero yo sentía que se me terminaba el mundo y que estaba destinada a ser una fracasada por el resto de mi vida. Bueno, después del regaño de mi mamá me costó mucho estar “tranquila” aquella tarde, recuerdo que estuve casi toda la noche pensando en cómo decirle a la maestra que no había realizado la tarea, y no pude dormir, sentía una increíble culpa en mi pecho y mi mente no dejaba de pensar en que había sido una irresponsable por no haber puesto aquel libro en mi mochila. Y así se comenzó a manifestar mi ansiedad.

Ya no recuerdo si la maestra me regañó, supongo que no teniendo en cuenta que era una alumna que siempre cumplía con sus tareas, pero después de ese día quede con tanto miedo que todos los días me llevaba todos los libros y libretas en la mochila, no dejaba ni uno en la escuela y mucho menos en mi casa. Comencé a cargar todos los días con una mochila super pesada, lo cual no era bueno para mi espalda y cambie mi mochila por una de rueditas, lo cual fue un poco la burla de mis compañeros en su momento, pero le resté mucha importancia porque para mi la prioridad era llevar todos mis libros y jamás volver a cometer un error cómo el que me había pasado. 

Ese es mi primer recuerdo de la ansiedad y comenzó a ser tan grave para mi que para Reyes magos pedí unos cuarsos que limpiaran mis vibras JAJAJAJ una chica muy espiritual desde temprana edad. Pero de alguna manera sirvió porque deje de morderme las uñas y hoy en dia estoy orgullosa de mostrar mis bellas uñas largas que siempre me cuido cómo si mi vida dependiera de eso. Aunque eso de dejar de morderme la uñas no termino del todo con mi ansiedad porque después me refugié en la comida, soy super picky para comer y antes era una niña super saludable que comida puras frutas cómo snack, pero poco a poco comencé a comer comida chatarra, lo que ocasionó que subiera de peso. 

Y bueno, puedo seguir mencionando cómo demuestro mi ansiedad, la cual es casi inexistente en este punto de mi vida. Raramente me siento tan tranquila y creo que he llegado a un punto en el que me siento tan plena y agradecida con todo. No me siento “realizada”, pero creo que he tenido un fuerte despertar espiritual que se ha forjado desde hace años yendo a terapia y haciendo constelaciones familiares.

He llegado a un punto de mi vida en la que me entiendo y me amo a mi misma, obvio hay momentos en los que tengo una gran falta de autoestima o seguridad en mi misma, pero en este tiempo que tengo para mi estoy enfocada en eso, en mi. No estoy 100% segura sobre que será de mi vida, no tengo ni la mas minima idea sobre qué voy a hacer mañana, pero me siento tranquila con eso. Me siento tan contenta de no tener la ansiedad comiéndome viva, me siento tan feliz de tener todo el tiempo del mundo y me siento tan feliz y agradecida por la vida que tengo. 

Creo que en este momento me siento muy bien conmigo misma porque estoy aprendiendo a ser yo sin juzgarme, porque estoy aprendiendo a amarme y amar esas partes de mi no aceptaba antes. Y amo escribir, recuerdo que en la primaria (muchos de mis traumas y las razones de mi personalidad son en parte por sucesos vividos en la primaria) nos dieron un libro con cuentos que hicieron niños de otras primarias. Me voló la cabeza leer esos cuentos porque para mi eran de lo más creativos, así que comencé a escribir mis propios cuentos. Supongo que mi pasión por escribir era tan obvia que mi hermano me regaló una libreta, que todavía tengo, para mi es de los mejores regalos que me han dado porque me dio un espacio para expresarme y decir todo lo que no me atrevía a decir. Y siendo completamente sincera, todavía lloro de la nostalgia al leer lo que me escribió en la primera pagina de aquella libreta

“He aquí la libreta donde tus letras quedarán registradas. Todo lo que tu pienses puede transformarse en maravillas si estar decidida a “volar por la vida”; arranca los pies de la tierra y emprende el viaje, pero nunca desconectes tu corazón, se encuentra anclada cómo una raíz del árbol más frondoso, milenario y sabio, dentro, en el interior. He aquí las hojas que te harán viajar, soñar y suspirar. Siempre de los siempre pensaré que mi hermana es toda una artista, expresa todo tu sentir hasta hacerte erizar la piel. Todo comienza con dar el primer paso hacia la lucha que quieres enfrentar.”

Al inicio comencé escribiendo pensamientos muy profundos sobre la vida, pero entré a la secundaria y mi prioridad dejo de ser escribir fragmentos profundos o serios de la vida, para transformarse en drama adolescente, que si tuve una discusión con alguna amiga de la secu, que si me mudé a Sonora para intentar vivir con mi papá, que si me gustó fulanito, etc. Me parece super lindo volver a leer lo que escribía, desde los pensamientos tan profundos de una niña de 11 años sobre la vida, el sedentarismo, la música, hasta cosas un poco más superficiales como escribir que a mi mejor amiga le vino el periodo antes que a mi. Seguí escribiendo cada que algo importante sucedía, o también escribía simplemente cuando quería expresarme sobre algún problema que tuviera o algo que me causaba ansiedad. Escribir siempre fue un refugio para mi, pero con el tiempo fue siendo un problema porque cuando me sentía mal solo lo escribía y no lo expresaba verbalmente. Me comenzó a costar muchísimo expresar mis emociones hablando, me daba miedo ser criticada o juzgada, pero cuando fui de intercambio a Bélgica tuve que comenzar a hablar, a decir lo que sentía, y no fue tan fácil porque tenía que hacerlo en francés, un idioma del cual sabia muy poco, pero con el tiempo que duró mi intercambio logré hablarlo de una manera muy buena, aunque obvio con un evidente acento latino.

Y bueno, al inicio de mi intercambio no me había llevado ninguna libreta para escribir sobre mis emociones o pensamientos, creía que ya no iba a necesitar una porque iba a poder hablar sobre todo lo que sentía, pero a los pocos meses de llegar murió mi gatita Amy. Su muerte fue muy dura para mi, me sentía culpable porque una parte de mi pensaba que si nunca me hubiera ido de intercambio tal vez ella seguiría viva, la ansiedad mezclada con la tristeza comenzaron a atacarme, por lo que el siguiente día de la muerte de Amy fui a una tienda y me compré una libreta, sin renglones obviamente, comencé a escribir todo, mis sentimientos, mis culpas y me sentí mejor después de hacerlo. Ahí volví a ver que escribir es mágico para mi y me llena de alegría volver ahora a escribir, y fue otra vez gracias a mi hermano y su novia Fátima, porque me regalaron un libro llamado Tsunami, que son relatos de mujeres. Leerlo solo me hacía querer escribir, me inspiro para regresar hacer lo que tanto amo, solo que ahora no solo será para mi, ahora lo compartiré para quien quiera leerlo.

Hacer publico lo que escribo me pone un poco tensa porque ya lo había hecho antes con una novela, la cual nunca terminé por falta de inspiración. Pero esto es completamente diferente porque estoy escribiendo sobre mi, sobre mis vivencias y mis pensamientos. Espero que quien este leyendo esto pueda comprenderme, leerme sin juzgarme y ponerse en los zapatos de una chica de 19 años que esta aprendiendo a amarse y que no sabe con exactitud quién es.   

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