C’est la vie

Hace unos tres días me enteré que mi psicóloga había fallecido, me encontraba en el gimnasio, en la caminadora, viendo algún que otro mensaje que no había abierto, cuando vi una foto que era una invitación al funeral de mi psicóloga. No puedo describir con exactitud lo que sentí porque fueron tantas emociones además que mi corazón se hizo super pequeño al saber que ella y yo ya no nos encontrábamos en el mismo plano. La conocí después de tantas sesiones fallidas con otros psicólogos y con ella las cosas desde el primer instante fueron claras, recuerdo de qué hablamos en la primera sesión, recuerdo haber pensado que era una mujer muy observadora porque desde el inicio supo para qué iba yo en busca de su ayuda. 
Hubo tantas sesiones en las que lloré contándole cómo me sentía mientras ella me escuchaba sin juzgar, yo sé que un buen psicólogo nunca juzgaría a su paciente, pero los psicólogos anteriores llegaron a ser un poco crueles. 
Con ella sentía una gran paz y alivio después de cada sesión, fueron 5 años los que ella estuvo a mi lado, apoyándome y escuchándome. Una de las primeras cosas que pensé en cuanto supe que había fallecido, fue “ahora qué voy a hacer?” una parte de mi dijo que ya no iría jamás con otro psicólogo porque creo que ninguno me entenderá. Y creo que por el momento no iré al psicólogo porque yo también necesito tiempo para procesar su muerte. 
Esther fue, es y será una gran maestra, que me enseñó a razonar, a hacer las cosas con amor y a quererme tal cual cómo soy. Ella me acompañó en un largo proceso, me conoció cuando yo tenía depresión, me ayudó a pasar esa etapa y muchas otras, me acompañó incluso cuando me fui de intercambio a Europa y de igual manera cuando regresé, siempre estuvo ahí para mi, incluso cuando le llegué a mandar largos mensajes diciéndole que me sentía mal.  

Recordaré con toda mi vida cuando de cariño me decía “bonita”, recordaré para siempre mi primera y mi última sesión que tuve con ella, en la cual le dije lo mucho que la quería, le mostré el gran proceso que había tenido gracias a la terapia con ella. También la recordaré cada vez que vea Sex And The City porque ella me la recomendó y que loca es la vida, porque hoy en día es de mis series favoritas y la conocí gracias a ella. Hay tantas cosas de las que le quiero agradecer y mientras escribo esto lloro recordándola. 

Así que esto va para ti, Esther, que aunque nunca vayas a leer esto, quiero que sepas que me ayudaste muchísimo y de alguna manera me sigues ayudando porque estos días, cuando no sé cómo reaccionar a alguna situación solo pienso “qué me diría Esther?” y también me ha ayudado bastante. Quiero que sepas que hay una chica que esta destrozada por tu partida, pero sé que un día me habías dicho que todo pasa por algo así que espero que encuentres la paz, encuentres el descanso y también espero que el amor que te tengo y que te tienen todas las personas que te conocen llegue a ti. Te quiero muchísimo, gracias por transmitirme tanta sabiduría, por entenderme, por escucharme, por la paciencia, por el amor, por todos los consejos que me diste para viajar y por enseñarme a encontrarme a mi misma. Hoy me despedido de ti, pero siempre estarás en mi corazón. Gracias, gracias, gracias. 

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